11 hábitos de las personas altamente efectivas
El otro día estuve en una charla que me encantó sobre hábitos de personas altamente efectivas. Fue un acto lleno de intención y cariño, y quería compartir algo con vosotros.
El estudio se centraba en gente que consideran exitosa, no solo en su carrera, sino en su vida personal. Mientras escuchaba, me sentí identificada con algunos de sus hábitos, aunque también me di cuenta de que en otros todavía puedo mejorar...
Lo que me quedó claro es que no son fórmulas mágicas ni cambios imposibles, sino prácticas sencillas, reales y constantes que pueden transformar tu energía y enfoque.
Os animo a leerlo, y que vosotros también podáis reflexionar sobre aquellos que, con poco esfuerzo, podáis incorporar en vuestra vida consiguiendo un alto impacto en tus niveles de energía y ganas de comerte el mundo! Con espíritu autocrítico.
1. Dormir temprano y madrugar
Tu cuerpo tiene su propio reloj biológico. A partir de las 22:00 comienza la regeneración natural de los órganos. Pero si cenas tarde y te acuestas a las 23:00 o 00:00, esa energía se destina a la digestión, no a la reparación.
¿Consecuencias? Te despiertas sin claridad, sin energía, con sensación de peso. Un día no pasa nada, pero si esto se vuelve habitual, tu cuerpo se desgasta.
Madrugar te coloca en ventaja. Empiezas el día antes que la mayoría, con tiempo para ti. No es lo mismo levantarse a las 6 que a las 11. Aunque duermas las mismas horas, esas primeras horas de la mañana son un tesoro para tí y tu enfoque.
Ejemplo: Por ejemplo, si decides levantarte pronto y te pones la alarma, en cuanto suena, me levanto. Nada de “cinco minutos más”…!. Porque tu primer acto del día se convierte en retrasar lo que has decidido... qué mensaje le das a tu subconsciente?
Levantarte de esta manera es decir: aquí el que manda en mi vida soy yo!
2. Hacer ejercicio cada día
Nada más levantarte, mueve el cuerpo. Puede ser una caminata de 30 minutos, unos estiramientos o algo más intenso, si te apetece.
¿Por qué? Porque activas tu energía, despiertas tu claridad y te conectas con la energía de la tierra.
El cuerpo es como un dinamo: cuando lo activas, genera más energía.
Si encima puedes hacerlo en la naturaleza, mejor aún. ¿Descalzo? Brutal. Conectas directamente con la tierra, con tu parte más natural.
Ejemplo: No necesitas ser un atleta, pero si puedes caminar varios kilómetros, hazlo. Lo importante es activar tu energía antes de que el ruido del día te atrape.
3. Cuidar lo que piensas, sientes, deseas y haces
Tu mente puede ser tu mejor aliada o tu peor saboteadora.
Muchas veces, sin darnos cuenta, sembramos cosas que no queremos cosechar. Viejos programas y reacciones automáticas que se activan solos.
Lo peligroso no es tenerlos… sino no darte cuenta!!!
Por eso este hábito es atención plena: ¿Dónde pones tu energía? ¿Qué alimentas con tus pensamientos?
Cuando duermes bien y te mueves por la mañana, esos saboteadores se calman. Pero si llevas una vida sin dirección y con excesos, esos pensamientos te atacan con más fuerza.
4. Háblate bien (todo el tiempo)
Esto deberías tatuártelo o pegar una nota en el espejo: háblate bien.
Lo que te dices por dentro se refleja en todo lo que haces. Si te hablas con desprecio, te tratas igual. Si te hablas con compasión, puedes sostenerte incluso en los días difíciles.
¿Te ha pasado alguna vez hablar mal a alguien y luego no saber por qué lo hiciste? Muchas veces es un reflejo de cómo te hablas a ti mismo.
Empieza por ti y verás cómo mejora la forma en que hablas con los demás.
5. Comer saludable, poco y pocas veces al día
No somos lo que comemos, sino lo que digerimos y metabolizamos.
Cuanto más comes, más energía gasta tu cuerpo en digerir y menos te queda para pensar, crear o sentir.
Recomendación ancestral: come fuerte a mediodía, cuando el sol está en su punto más alto (12h–14h).
Practica el ayuno intermitente si puedes.
Reduce carbohidratos y azúcares, que generan picos de glucosa y bajones posteriores.
Dato importante: todos tenemos parásitos intestinales que se alimentan de lo que peor nos sienta (pan, azúcar, harinas, dulces). Si sigues dándoles eso, tu energía no cambiará.
Los primeros días de cambio son duros, pero lo que viene después es otro nivel de vitalidad.
6. Da el 100% cada día
Cada día es una nueva oportunidad.
Darlo todo no es agotarse, sino comprometerse con la vida y con tu propósito.
Aquí es dónde te pueden ayudar las sesiones de QHHT de Dolores Cannon, conectando con tu yo superior, y recibiendo guía para vivir alineado con tu misión.
Si quieres leer un caso real sobre cómo te puede ayudar a conectar con tu propósito: aquí.
Ejemplo: si comes mal y estás sin energía, ¿cómo vas a liderar en tu trabajo o en tus proyectos? Lo que piensas, sientes y haces se refleja.
Cuando vibramos bajo no atraemos altas manifestaciones.
7. Visualiza tus metas
Visualizar es recordarte hacia dónde vas.
Imagina tu mejor versión. Siente, ve y cree en esa realidad.
Hazlo al despertar, después de comer o antes de dormir. Cinco minutos con ojos cerrados, respiración lenta y siente que eso que deseas ya sucedió.
Ejemplos famosos:
Michael Jackson visualizaba sus conciertos antes de hacerlos.
Schwarzenegger se imaginaba ganando títulos antes de competir.
Einstein se tumbaba después de comer con una piedra en la mano y en ese estado entre sueño y vigilia visualizaba.
Sobre el poder de la visualización
8. Cuida tu entorno
Eres reflejo de las tres personas con las que más te relacionas.
Obsérvalas: ¿cómo piensan? ¿qué dicen? ¿cómo viven?
Si alguien cerca tuyo critica o vibra desde el miedo, te puede contaminar sin que lo notes.
No siempre hace falta tomar decisiones drásticas.
Pero sí es importante ser consciente de cómo te influye tu entorno.
A veces, simplemente se trata de poner un poco de distancia, cuidar tus límites y priorizar tu bienestar.
Puede que haya momentos en los que necesites más espacio o incluso estar un tiempo más contigo, hasta que lleguen personas que resuenen con la versión de ti que estás construyendo.
10. Suelta los hábitos destructivos
Haz una lista honesta: ¿qué haces cada día que te aleja de tu mejor versión?
Puede ser algo pequeño (exceso de azúcar) o algo más tóxico.
Reconócelo y pacta contigo mismo: “cuando logre esto, me doy este capricho”.
No permitas que un hábito te drene.
11. No seas fanático de nada ni de nadie
No sigas ideas o personas a ciegas.
No compres pensamientos enteros sin filtrarlos.
Aprende a pensar y sentir por ti.
Elige desde tu experiencia, no desde lo que otros dicen.
¿Cómo pueden ayudar las regresiones QHHT en tu crecimiento personal?
Ya sabes, esos hábitos que te contaba son una base genial para vivir con más energía, enfoque y claridad. Pero a veces, hay bloqueos o dudas que se sienten como chocar contra un muro.
Ahí es donde las regresiones QHHT, la técnica de Dolores Cannon, pueden ser una ayuda enorme. Estas sesiones te permiten explorar partes más profundas de ti, como recuerdos de otras vidas o momentos que han quedado grabados en tu alma, para tomar conciencia de aquello que te limita con amor y así poder transformarlo.
Es como tener una conversación directa con tu alma.
Si te pica la curiosidad y quieres saber cómo estas regresiones pueden complementar tu rutina y ayudarte a soltar lo que te detiene, en mi página tienes casos reales y la opción de reservar tu sesión personalizada.

