Annie vino sin nada para demostrarlo TODO. El reencuentro con su familia de almas (método Dolores Cannon)
Hace poco acompañé a Annie en una sesión de hipnosis QHHT (hipnosis de Dolores Cannon) en un viaje bastante brutal de “vuelta a casa.”
Vuelta a su hogar álmico. Un lugar que para Annie se sintió increíble. Tal fue así que no puedo resistir a contároslo.
El bolsillo del universo
Annie apareció en un paisaje casi irreal, un rincón del universo creado para ella y su familia de almas. Así lo llamo ella, era “su bolsillo del universo.”
Lo describió con cielos en tonos fucsia y morados que se reflejaban en un agua en calma, como un espejo. A un lado, una casa sencilla. Al otro, un pequeño bote esperándola, siempre ahí, como si supiera que Annie estaba volviendo.
“Estoy en casa… pero no es un lugar físico.”
A su alrededor estaban tres o cuatro miembros de su familia álmica. Ella los sentía antes de verlos, su energía explosiva, juguetona y amorosa.
El bote le hizo recordar quién es
Le invitaron subir en el bote y dar un paseo por el río. Su compañero, aquel que siempre estaba a su lado y nunca la abandonaba le dijo:
“Ponte de pie.”
Ella dudó un segundo. El bote se movía, la inestabilidad daba vértigo…
Y entonces se levantó.
Y el bote no volcó.
Annie empezó a reír, una risa espontánea, de esas que vienen de adentro. En ese instante, recuperó una parte de sí misma que hacía tiempo la creía perdida. La Annie que se mueve, que actúa, que abraza el drama de la vida, aunque tenga miedo, que no se queda quieta esperando a que las cosas cambien.
El guardián de los proyectos, el propósito olvidado
Al volver a tierra, la esperaba una figura que Annie llamó “el Librero”, un alma mayor que guarda la información y las experiencias de su grupo. Su energía transmitía calma, pero también prisa. Había trabajo por hacer.
“Necesitas recalibrarte. Te estamos esperando.”
Annie comprendió algo esencial. Ella es un punto de encuentro, una especie de antena que mueve la energía de su familia álmica por el mundo. Y el miedo la había frenado, creando un desequilibrio que necesitaba ser corregido.
La casa de las almas y sus habitaciones
Dentro de la casa, el Librero le hizo un tour privado mostrándole varias habitaciones.
Cada habitación representaba un proyecto, un anhelo, una ilusión para su familia de almas.
La primera habitación fue una sala de juegos: risas, ligereza, alegría sin propósito. Era el recordatorio de que Annie no puede reconectar con su alma si no vuelve a jugar, reír y disfrutar.
Luego vio su propia habitación: blanca, vacía, simple.
“Así eligió venir esta vez”, le dijeron.
“Sin adornos. Sin ventajas. Una vida diseñada para demostrar su grandeza desde lo esencial. Se pidió algo muy difícil.”Annie vino sin nada para demostrarlo todo.
La cocina y el reto de recibir
En la cocina la esperaba una figura femenina, la representación más pura de la energía maternal de su familia de almas. Ella le ofreció un cuenco de sopa, símbolo de nutrición.
Pero Annie dudó.
Le costaba recibir. Prefería dar, resolver, avanzar.
“Recibir también es parte del camino.”
La energía femenina no nace de hacer, sino de permitir. Ese era uno de los aprendizajes centrales de esta vida.
Mensajes del YO Superior
El Yo Superior de Annie habló con claridad:
– Su desconexión nació de olvidarse de sí misma.
– La falta de amor propio en algún punto del camino la había llevado a absorber miedos ajenos.
– La energía de Annie estaba muy dispersa y su vibración se alejaba del grupo, dificultando la conexión.
– Su familia de almas nunca la ha dejado.
Reserva aquí
No te lo pienses si has sentido algo es para ti.
Con amor
Gabi🖤

